
Siempre he pensado...
que la necesidad de compañía
era egoísta,
-y sigo pensándolo-.
Confundida con el amor...
¡vaya error!,
pero confieso
tener necesidad de ti...
de tu pensar,
-de tu sentir-.
De tu olor,
de tu sabor...
del ardor
y de la capacidad de entrega
¡que me brindas!
en el día a día.
28-08-08


