
Soy el mismo, mi amor,
en mis necias realidades
que no saben de diferencias
entre momentos y momentos
de cama o balcón,
y quisiera sentir
de esos ojos,
de esas manos, y de tu piel
-suspiros de jazmín-
que quieren apoderarse del propio placer,
arropados por los visillos
y protegidos en la penumbra
despidiéndose de las luces
en noches despistadas
porque las ventanas no hablan,
para nadar entre sábanas arrugadas
gimiendo hasta sus amanecidas
de nácar, resplandores, y caricias
También me gustaría sentirte
regalando estrellas. Sí ¡de esas!
y llovieran gimiendo transparencias
en los jardines,
despertando y refrescando esas flores
faltas de amor y pasión,
bebiendo sensibilidad,
para que sigan haciendo lluvia en rocío
y que las simientes florezcan sin pena,
sin lágrimas estériles
esas que no dejan huella
Soy el mismo, amor,
que en mis necias realidades
no distingue entre momentos y momentos,
y quisiera sentirte
cuando gano al más hostil de mis horizontes,
y en mis luchas contra esos duendes…
que me quien apresar
en sus palacios sombríos
con barrotes insobornables
…y logro escapar!
Soy el mismo, mi amor,
no distingo entre momentos y momentos,
sitios y sitios, cama o balcón
…pero me siento artesano-poeta
esculpiendo con mimo los poemas,
y no por casualidad
como si del cielo lloviera,
y con “fatiga” quieren dejar huella
Recibiendo recompensa
solo gimiendo o en gemidos
buenos compañeros de camino…
y esparciendo simientes con el zurrón
¡Queden ahí! A merced del tiempo,
sol, lluvia, nieve o granizo ,
y depende como se dé la cosecha
recoger alegrías, dichas y sonrisas
Y seguir…
hacia el más hostil o bello de Mis Horizontes
Javier Eguílaz
12/9/11
Nota : La imagen fue tomada de internet.
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