
Ese sonido del silencio
en su sordez inquietante
y ecos mudos,
siempre expectante al después,
donde los minutos se comen a los segundos
y las horas a los minutos
cuando los pasados vuelan deprisa
y los después se quieren inventar
sin contar con ese presente adormecido
que se resiste al cambio,
entre nubes que se disipan
camuflándose en la noche sin luna.
Atrapa, asfixia…en su mudez.
Es cuando este poeta se refugia en su alma
buscando estrellas que desvelen caminos
en recónditos infinitos,
y les reclama destellos
que iluminen su pluma condenada a la sequia,
y en su sed desesperada de lluvia
se los roba furtivamente
a ese firmamento caprichoso
que los quiere dar a cuentagotas
Javier Eguílaz
16/4/11
Nota : La imagen fue tomada de internet.
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Dialogo constantemente con ese silencio.
ResponderEliminarPrecioso!!!!
un abrazo