
Parece que a mi estrella
se le han fundido los plomos
o quizás no ha lucido nunca,
y a ciegas deambulando “por la nada”...
-buscando y encontrando caminos perdidos-
“pan para hoy y hambre para mañana”.
En este agujero interminable
que no se sabe donde acaba,
-estrella perdida en el “universo-
...oveja negra del cielo,
que ve brillar a otras estrellas
-como luceros-,
luceros sin alba,
luceros sin alma,
-pero que brillan con esa luz sucedánea-
que es la que vale “en esta cancha”.
¡Qué pasa con “ese Final”
que todas ansían, -está ciego-
o “La Luz” es torpe o un espejismo...
que se traga “La Verdad” sin remilgos.
También a “esa verdad” a oscuras
que no sabe lo que es ganar,
que siempre sale derrotada,
algunas veces humillada
-porque no tiene luz-
porque es el patito feo
entre las estrellas,
esas que tienen luz.
No sé si prestada... si robada
o la tienen por generación espontánea
y no se la han ganado a pulso,
-con lo cual a la postre –no tienen nada-
pero mientras tanto “tienen suerte las canallas”.
Rodeada de estrellas con luz
-la mía está apagada-,
la oscuridad no me asusta
“tengo a –La Luna- por aliada”,
-y alumbra mi camino-
aún en “mis agujeros negros”
porque si me distraigo me atrapan.
20-12-08
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LA SUERTE, ESA DESCONOCIDA.....CUANDO ESTOY LLEGANDO... NO LA ALCANZO. Javier
Querido Javier, miles y miles de estrellas hace miles y miles de años se apagaron y siguen brillando, es decir, su brillo nos sigue llegando lo cual es positivo, ¿si?, morir y seguir brillando.
ResponderEliminarLa estrella de la que tu hablas depende de la perspectiva desde la que se le vea.¿Recuerdas este cuento?
Un granjero vivía en una pequeña y pobre aldea. Sus vecinos le consideraban afortunado porque tenía un caballo con el que podía arar su campo. Un día el caballo se escapó a las montañas. Al enterarse los vecinos acudieron a consolar al granjero por su pérdida. "Qué mala suerte", le decían. El granjero les respondía: “mala suerte, buena suerte, quién sabe”.Unos días más tarde el caballo regresó trayendo consigo varios caballos salvajes. Los vecinos fueron a casa del granjero, esta vez a felicitarle por su buena suerte. “Buena suerte, mala suerte, quién sabe”, contestó el granjero.El hijo del granjero intentó domar a uno de los caballos salvajes pero se cayó y se rompió una pierna. Otra vez, los vecinos se lamentaban de la mala suerte del granjero y otra vez el anciano granjero les contestó: “Buena suerte, mala suerte, quién sabe”.Días más tarde aparecieron en el pueblo los oficiales de reclutamiento para llevarse a los jóvenes al ejército. El hijo del granjero fue rechazado por tener la pierna rota. Los aldeanos, ¡cómo no!, comentaban la buena suerte del granjero y cómo no, el granjero les dijo: “Buena suerte, mala suerte, ¿quien sabe?”.
Muchos de los acontecimientos de nuestra vida los vemos según el color del cristal con que los observemos: seguro que tu estrella no está fundida, seguramente se ha tomado unos días de vacaciones.
Un bes♥
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