
Cuando la estética,
las modas,
parafernalias,
el que dirán
“y el decir”...
No es que pasen
a un segundo plano,
sino que traspasan
un plano transparente
y se olvidan hacia el infinito...
como la luz cuando atraviesa
-indomable- el cristal,
y nada más deja
un reflejo efímero...
que se escapa en la nada
-hacia el nunca jamás-.
Y en la desnudez
de la realidad
hay que taparse las vergüenzas,
para que no
las disfruten los demás.
Es cuando llega la hora
de destapar
el frasco de las esencias
-sin aditivos- y a ver
quién es cada quién,
quién es cada cuál.
¿quién se atreve?
-cada uno con “su verdad”-
a enfrentarse “a ella”
sin que por lo menos
tenga dudas...
No pidiendo a gritos
un simple velo
para sentirse protegido
y dentro de lo que cabe
-un poco seguro-
“por eso de los escalofríos”.
14-12-08
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ResponderEliminarQuerido Javier, creo que la mayoría de la gente se ocupa de ocultar el alma, principalmente aquellos que tienen mucho para esconder, debilidades, vicios, manipulaciones...
Por éso admiro mucho a los seres transparentes y sé que -lamentablemente - pueden ser dañados, abusados, aprovechados, - por los oportunistas y, éso, de veras, cómo lo lamento. Creo que por esa razón -para protegerse-mucha gente buena usa mascaradas (no diré máscaras), éso, mascaradas, para ahorrarse los abusos y manipulaciones.
Un bes♥
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