
Necesidad de compañía
-coartada de soledades-,
buscando “ayudicas”
y perdiendo identidades.
Soledad en compañía
origen de mis males,
-incomprensión y monotonía-
para rematar mis achaques.
¡Ay, compañía!
-amante íntima-
sus esclavos de por vida.
¡Ay, compañía!
-supliendo soledades-
en el día a día.
¡Ay, soledad!- amiga mía-,
siempre brindándome
la bienvenida,
hasta en
los peores momentos...
-de necesidad de compañía-.
11-09-08
.
Querido Javier, sobre este tema y en virtud de la complementariedad de la pareja y la condición social del ser humano, insisto en la validez de la necesidad de compañía, desde luego que respetando las individualidades y velando por el bienestar de ambos.
ResponderEliminarPienso en la pareja de ancianitos caminando de la mano...Ésa es la imagen que llega a mi mente cuando pienso en las bondades de acompañarse...
Un bes♥