
¡Ay, dolor!
rabia contenida,
-también rencor-
¡Ay, dolor!
Miedo al futuro...
al sentimiento de culpa.
Miedo a la noche...
que los acompaña.
A la soledad...
cuando se desgrana.
Miedo a la incertidumbre...
que no se aclara.
¡Si no sabe!
En primavera
no pidas uvas
a la parra,
-no es su aliada-.
¡Ay, dolor!
el tiempo
lo cura todo...
-y se pasa-.
La coherencia
te acompaña,
te ayuda
a pasar el mal trago,
y la vida sigue...
-como si nada-,
mejor todavía...
“sale reforzada”.
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14-8-08
Has comprendido en cierta forma mis sentimientos,pero en la realidad aun duele más.
ResponderEliminarQuerido Javier, supongo que en el dolor emocional y psíquico, tal como en el dolor físico, cada persona tiene su umbral. El asunto es que nadie tiene idea del umbral de resistencia que tiene el otro pero sí la suficiente para entender el sufrimiento por el que la otra está pasando.
ResponderEliminarAsí, podemos -en situaciones críticas - contar con personas que nos entiendan y hagan menos difícil el trago amargo. AMIGOS. SOLIDARIDAD.Amigos y solidaridad son clave en la sanación de las heridas.
Un bes♥
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