
A ti... que me permites
llorar sin pudor,
impides que
las lágrimas cristalicen
en mi corazón.
...Y también,
me despiertas,
cuando viene el amor.
A ti...
que me haces sensible,
ante lo bello
y a lo bueno;
al canto de un pájaro,
a la sonrisa de un niño,
a la mirada,
a la sonrisa de un niño,
a la mirada,
plácida e indiferente
de un vagabundo
en su profundo lamento.
A ti...
que das,
aroma y color
a mis pensamientos,
y me transportas
a lo eterno;
sabiendo que...
si no veo
no creo;
atravesando,
la raya de la cordura
de tu mano,
y por tu magia
vuelvo.
A ti...
que das,
aroma y color
a mis pensamientos,
y me transportas
a lo eterno;
sabiendo que...
si no veo
no creo;
atravesando,
la raya de la cordura
de tu mano,
y por tu magia
vuelvo.
A ti...
sabia y paciente
como la mar,
que quiere
abrazar la roca,
y sintiéndose rechazada
se va.
Aún así, tú,
mi buena amiga,
fiel compañera,
lo vuelves a intentar.
A ti, poesía,
que tratas
con mimo las palabras,
la conviertes
en música celestial
envolviéndolas
con tu magia.
.
.
Este es un poema bellísimo.
ResponderEliminarEs maravilloso que la poesía nos proporcione poetas que saben transmitirnos la belleza de su creación.
Tú, eres de los muy buenos.
Felicitaciones.
Que buen poema a la poesía y que bien transmitida.
ResponderEliminarUn abrazo
Querido Javier, el 21 de enero de 2007 escribí ésto para ti en este poema:
ResponderEliminar"Este es un poema bellísimo.
Es maravilloso que la poesía nos proporcione poetas que saben transmitirnos la belleza de su creación.
Tú, eres de los muy buenos.
Felicitaciones."
Hoy, refrendo lo dicho entonces y te digo a vos: Sos un buen poeta y una excelente persona.
Te plasmo aquí mi admiración.
Un bes♥.