
Camina, camina...
camina el Gigante,
cansado, mortecino,
hacia el cementerio
de los elefantes.
Atrás queda
toda una vida:
Largas caminatas...
- en fila india -
dirigiendo la manada,
en busca de
manutención y el agua.
Cuántas veces,
“ vigilante“
del juego de los infantes.
Y otras, en defensa
contra las alimañas,
enseñando a
proteger la retaguardia
-al corro de la patata-
Sabedor de tu destino,
tomando la decisión
más adecuada,
-te encaminas-
hacia la que será,
tu última morada.
Decisión sólo
reservada a
los más Grandes.
Camina, camina...
camina “Gigante”
cansado, mortecino,
-en tu último viaje-
hacia el cementerio
de los elefantes.
camina el Gigante,
cansado, mortecino,
hacia el cementerio
de los elefantes.
Atrás queda
toda una vida:
Largas caminatas...
- en fila india -
dirigiendo la manada,
en busca de
manutención y el agua.
Cuántas veces,
“ vigilante“
del juego de los infantes.
Y otras, en defensa
contra las alimañas,
enseñando a
proteger la retaguardia
-al corro de la patata-
Sabedor de tu destino,
tomando la decisión
más adecuada,
-te encaminas-
hacia la que será,
tu última morada.
Decisión sólo
reservada a
los más Grandes.
Camina, camina...
camina “Gigante”
cansado, mortecino,
-en tu último viaje-
hacia el cementerio
de los elefantes.
DESPUES DE TODA UNA VIDA, "UNA RETIRADA A TIEMPO ES UNA VICTORIA" Y UNA DECISIÓN SABIA. Javier
Querido Javier, los elefantes son criaturas maravillosas, muy inteligentes y de una memoria extraordinaria.
ResponderEliminarMe agrada este poema que me habla muy bien de ellos, pero especialmente de ti, de tu sensibilidad por los animales.
Un bes♥
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