
¡Leven anclas!
barquita al agua,
a juguetear
con la marejada,
al timón
del cascarón,
ese marinero altivo
-como no hay dos-...
surcando raudo
hacia el horizonte,
en busca
de la noche...
sobre el plateado,
hacia los rojos,
amarillos y naranjas...
“en picada”
y va tornando
de piel dorada,
y los azules
y los malvas
se apoderan
de la luz
y se adormecen.
Es cuando
la Diosa despierta
y se da su paseo
celestial.
Y la barquita
sintiéndose protegida,
duerme y descansa
-hasta mañana-.
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28-2-07
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NUNCA HE RECIBIDO A LA LUNA, EN UN ATARDECER, EN UNA BARQUITA ¡ME GUSTARÍA! Javier
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(168)
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Es bella esta marina.
ResponderEliminar"Y la barquita
sintiéndose protegida,
duerme y descansa
-hasta mañana-."
Descansa, descansa tú.
Un beso. Melba
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ResponderEliminarQuerido Javier, ¡deliciosa marina, deliciosa lunada!
Un bes♥
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