
Gotitas de lucidez
como lluvia de estrellas,
Iluminando la mente gris
del eterno deambulador sin rumbo.
Como funambulistas sin alambre
sostenido sólo por la nada.
Al otro lado de la raya de la cordura
que no tiene vuelta atrás.
Ese espectro viviente desalmado
parecido al susurro del viento.
Pidiendo explicaciones al más allá
de la paz y felicidad sin ritmos.
...Y por esos cuchillos
desgarradores en el alma.
como lluvia de estrellas,
Iluminando la mente gris
del eterno deambulador sin rumbo.
Como funambulistas sin alambre
sostenido sólo por la nada.
Al otro lado de la raya de la cordura
que no tiene vuelta atrás.
Ese espectro viviente desalmado
parecido al susurro del viento.
Pidiendo explicaciones al más allá
de la paz y felicidad sin ritmos.
...Y por esos cuchillos
desgarradores en el alma.
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La raya de la cordura es muy endeble, pero quien realmente la ha traspasado, no se dio ni se dará cuenta de haberlo hecho. Éso, no obstante escribir poemas tan bellos, como lo hizo el poeta nicaragüense Alfonso Cortés.
ResponderEliminarDel otro lado siempre hay algo nuevo, que nos mete miedo, o que nos da ganas. A veces es bueno pasar del otro lado y ver que hay.
ResponderEliminarUn abrazo.
Querido Javier, en este poema ya te había dejado comentario como Diamantina.
ResponderEliminar"Como funambulistas sin alambre
sostenido sólo por la nada." Todos somos equilibristas porque la cordura es un delgado hilo que en cualquier momento puede romperse. Somos seres extremadamente frágiles.
Un bes♥.
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