
Allá por mi juventud
-todo era de color de rosas-
rebosante vitalidad
y fuerza espiritual,
ganas de vivir y sonreir,
sueños...sin miedos,
viviendo el día a día
como si se fuera a acabar
en la siguiente esquina.
En mi madurez
ramilletes de flores
-que ya olían-
a juegos de amor
con mesa puesta y velas,
dosificando las fuerzas,
viviendo de a sorbos
de lejos...y el entorno
e intentando volver la esquina
como si estuviera torcida.
Y en la cuesta abajo
-de flor en flor-
disfrutando de cada ocasión,
saboreando el jugo a la vida
en cualquier rincón
y esperando que la esquina
no parta en mil pedazos
mientras yo paso.
20-10-07
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(207)
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No creas, a la vuelta de la esquina, siempre y siempre hay algo nuevo, sólo hay que aprovecharlo.
ResponderEliminarUn abrazo
A ver joven si pasas por mi blog y ya que te gustan las historias que hago, hay cuatro o cinco que no leiste, espero tus comentarios man.
ResponderEliminarEspero que estes bien.
Un abrazo.
Querido Javier, me gusta esta forma ingeniosa y bonita de trazar un segmento de tu trayectoria de vida
ResponderEliminarUn bes♥